Artículo redactado por Oh My Love. Oh My Love es la primera aplicación para cuidar de tu pareja en el día a día. La aplicación ofrece contenido lúdico, interactivo y de expertos (preguntas, quizz, retos, consejos, recorridos temáticos…) para hacer crecer tu relación y reforzar la comunicación y la complicidad dentro de tu pareja. Una herramienta sencilla y práctica, que cabe en el bolsillo y que puedes tener a mano durante todo el día: en el metro, en la pausa del café, entre dos citas…
La clave de una relación duradera
Cuando nos enamoramos y empezamos una nueva vida en pareja, a menudo hablamos de nuestros grandes proyectos, de nuestros sueños y de nuestra visión ideal del futuro, pero nos olvidamos de hablar de los "pequeños proyectos" del día a día, esos esfuerzos necesarios para mantener la relación por la que tenemos aspiraciones tan grandes.
Si soñamos con ser felices durante décadas con nuestra pareja, entonces somos ambiciosos, ¡y mejor aún! Tenemos razón al aspirar a un amor duradero, a creer que somos capaces de ello y que eso nos hará felices: ¡el 83 % de los franceses estima que el éxito de su vida familiar y conyugal es esencial para su felicidad!
Sin embargo, para construir una relación sólida y alcanzar nuestras ambiciones, hay un hábito que hay que adquirir lo antes posible en la pareja: comunicarse a diario.
¿Hoy en día? El 65 a 80% de las rupturas están relacionadas con una falta de comunicación. A menudo, las parejas no han logrado identificar a tiempo aquello que les estaba distanciando y acaban tirando la toalla. El vínculo está demasiado dañado.
¡Pero no hay fatalidad! Puedes cuidar de ese vínculo que os une, prestando especial atención a vuestra comunicación:
- Mantén una comunicación abierta : tómate el tiempo de hablar regularmente con tu cónyuge/pareja sobre tus sentimientos, tus necesidades y tus preocupaciones para fortalecer vuestra comprensión mutua. Exprésate con sinceridad y escuchad con atención.
- Planifica noches a solas (y en general momentos de calidad a dos) aunque tu agenda esté llena. ¡Por ejemplo, una vez a la semana! No dudes en crear un ambiente especial: aperitivo, vino, velas, restaurante… Estos momentos compartidos son esenciales para reconectar y mantener viva la llama.
- No habléis únicamente de vuestras preocupaciones cotidianas (tareas del hogar, trabajo…). Hablad del futuro, ¡atrévete a soñar en grande! Conversad sobre vuestras aspiraciones y objetivos como pareja. La perspectiva de un futuro común o de un objetivo compartido no puede sino reforzar la cohesión de vuestra pareja.
¡Adapta tu lenguaje!
A veces tenemos la impresión de hacer esfuerzos para comunicar nuestro amor al otro, pero que no lo ve. Un poco como si uno hablara francés y el otro chino... Es lo que Gary Chapman explica a través de los “lenguajes del amor”, que difieren de una persona a otra. Estos lenguajes se clasifican en 5 categorías: las palabras de afirmación, los momentos de calidad, los regalos, los actos de servicio y el contacto físico.
- Las palabras de afirmación : son los cumplidos, las palabras amables o los ánimos que podemos ofrecer a nuestra pareja: "Estás guapísimo/a con ese conjunto", "Estoy tan orgulloso/a de que hayas conseguido hacer eso", o simplemente "Te quiero".
- Los momentos de calidad : son todos esos ratos pasados a dos que crean recuerdos en común: un paseo romántico, reservar una noche de hotel, un buen restaurante, un desayuno en la cama, etc….
- Los regalos : un ramo de flores, un pastel de la panadería, un libro... ¡algo que le permita al otro entender que has pensado en él/ella! También puede ser un acto totalmente gratuito para el otro como “¡me encargo de la cena de la A a la Z mientras tú descansas en calma!”. Recuerda que lo que cuenta es la atención.
- Los actos de servicio : vaciar el lavavajillas, pasar la aspiradora, bajar la basura, fregar los platos, poner una lavadora, hacer la compra, encargarse de los niños... etc. Sí, no siempre lo pensamos, ¡pero para algunos es una verdadera manera de expresar su amor! Si es el caso en tu pareja, ¡prestad especial atención a estos pequeños servicios cotidianos!
- El contacto físico : cogerse de la mano, besarse, abrazar al otro, hacer el amor… en definitiva, ¡todos los gestos de ternura!
Comprender tu propio lenguaje del amor permite explicar al otro cómo puede amarnos. Del mismo modo, identificando el lenguaje del amor de tu pareja y eligiendo hablarle en ese lenguaje, puedes llenar su depósito emocional mucho más eficazmente que si utilizaras tu propio lenguaje.
Al principio, esto puede requerir un esfuerzo para salir de uno mismo, pero a largo plazo, es una verdadera oportunidad para reforzar la relación, ¡incluso redescubriros mutuamente!
Elegir intentar hablar el lenguaje del otro es elegir amarse.
Comunicar es, ante todo, escucharte
Para saber comunicar, hay que aprender a escuchar. Puede parecer básico, incluso ingenuo, pero a menudo tendemos a olvidar esta dimensión fundamental de la comunicación**. El poder de la escucha es inmenso.** Lamentablemente, nuestros modos de vida modernos y el ritmo frenético en el que estamos inmersos nos alejan cada vez más de esta competencia esencial. Si hoy nos tomamos menos tiempo para hablar, ¡es aún peor cuando se trata de escucharnos! E incluso cuando lo hacemos, nuestra mente suele estar en otra parte (la lista de la compra, el expediente del trabajo...).
Sin embargo, entre nuestras necesidades fundamentales, todos necesitamos ser escuchados y reconocidos por lo que somos, con nuestra vulnerabilidad. Escuchar es saber callar. Es poner el foco en el otro. Es unirse a él/ella en lo que está viviendo.
Escuchar sin intervenir no significa que siempre estemos de acuerdo con lo que el otro nos dice, no significa que validemos lo que piensa, sino que es mostrarle que lo reconocemos.
Cuando el otro se siente escuchado y reconocido, él/ella mismo/a está más sereno/a y, por tanto, disponible para escucharnos, entendernos y reconocernos. Así es como en una pareja podemos crear un clima de colaboración. Si no estamos de acuerdo pero nos sentimos mutuamente escuchados y reconocidos, podremos atravesar las tormentas juntos.
Escuchar no cuesta nada y, sin embargo, es uno de los regalos más bonitos que podemos hacer al otro. Entonces, ¿sabemos escuchar a la persona a la que amamos?



